La selección sin lavolpistas
Las caras nuevas demostraron que pueden llevar muy lejos a México
Por Héctor Huerta
ESPNdeportes.com

Hugo Sánchez ya encontró su once ideal
MÉXICO -- Hugo Sánchez comenzó, contra Brasil, un proceso de reestructuración del seleccionado mexicano de cara al Mundial de Sudáfrica 2010.
Su dilema es simple: debe jugar con o sin lavolpistas. La primera prueba ante Brasil, con UN SOLO lavolpista arrojó buenos resultados. De los hombres identificados plenamente con el anterior entrenador, sólo jugó Rafael Márquez. Ni Jared Borgetti ni Oswaldo Sánchez participaron en el encuentro y Juan Carlos Cacho y Guillermo Ochoa demostraron que el técnico puede confiar en ellos.
Igual se demostró con Jaime Correa, Fausto Pinto, Fernando Arce, Ramón Morales (que aunque estuvo en el proceso anterior, no es lavolpista), Israel Castro o Jaime Lozano.
Aunque Hugo diga públicamente que no hay división en el equipo de 28 que designó primero, que hay armonía y que todos aman los colores, la realidad es otra. Quizá sea un discurso para no crear más olas al interior del grupo, pero ante los brasileños quedaron de manifiesto muchas cosas que no afloraban en los partidos anteriores.
Una: que habiendo 11 jugadores en la cancha comprometidos con el honor de vestir la camiseta verde, se pueden conseguir triunfos tan inesperados como históricos.
Dos: en este inmenso y maravilloso país de 100 millones de habitantes, siempre se podrán encontrar 11 elementos con vergüenza profesional, con sentimientos nacionalistas profundos, que desarrollen su quehacer en la cancha sin trampa, sin compromisos con entrenadores del pasado, sin grilla, sin boicots.
Tres: el "cansancio físico y mental" que aqueja a varios lavolpistas es una mancha para sus carreras. Con la calidad que tienen Pavel Pardo, Carlos Salcido y Ricardo Osorio, no se vale que desprecien a la selección simplemente porque viven la nostalgia del pasado lavolpista y no quieren colaborar con Hugo por la rivalidad de egos que tuvieron y tienen ambos técnicos.
Cuatro: que Hugo debe controlar las llamadas telefónicas que perturben el orden interno de la selección, sobre todo si provienen del argentino que antes estuvo al frente de la selección y que hoy, casualmente, se comunica con los jugadores para preguntarles "cómo está tu familia", cuando se sospecha que en realidad está queriendo sabotear por dentro a la selección.
Y
cinco: México es más, mucho más, que tres, cuatro o cinco cansados física y mentalmente; México es más que los lavolpistas confesos que se van a dedicar cuatro años a atacar; México es más que un presunto neófito en táctica y estrategia, como se empeñan los lavolpistas en ubicar a Hugo; y México es más que el mismo Hugo, con sus virtudes y sus defectos. México es un todo, más importante que cualquiera de sus partes.
AP
Ramón Morales festejó así el golazo que marcóEl 2-0 sobre Brasil es la demostración de que, habiendo 11 jugadores que en la cancha se partan el alma por su país, que entiendan el honor que representa ser seleccionados y que entreguen todo su esfuerzo por la camiseta verde (no por Hugo ni por La Volpe), se puede enfrentar a cualquier futbol en igualdad de condiciones.
Cierto que este Brasil del miércoles por la noche es una pálida sombra del Brasil de antes. Y cierto que le faltan Kaká, Ronaldinho, Adriano y hasta Ronaldo.
México descubrió que no le falta ningún jugador. Ni Pavel, ni Salcido, ni Osorio, ni Borgetti, ni Cuauhtémoc, ni el Bofo, ni nada. México no necesita nombres: necesita hombres.
Contra Brasil estuvieron once hombres en la cancha, que se dedicaron a respetar el uniforme, la historia, el progreso del futbol y que encontraron elementos de motivación para entregar hasta el último gramo de esfuerzo. Y los tres que entraron de relevo también entregaron el alma por México.
A Brasil quizá le falten sus estrellas. Es un problema que tienen que resolver ellos. Pero México descubrió que su única estrella insustituible es el uniforme verde.
Hugo tiene la palabra: o se deja someter por el lavolpismo o empieza a crear historia con los jugadores que quieran partirse el alma en la cancha por los colores de México.
Hugo y México necesitan jugadores con vergüenza, entrega y profesionalismo, que sientan en su corazón el honor de vestir la sagrada camiseta mexicana.
Con lavolpistas ya supimos qué pasó en la Copa Oro.
Sin lavolpistas, ya vimos cómo empezó México la Copa América.