Es mejor el punto y final que quedarse lelo y que los demás lo sepan. Porque hay mucho lelo pero como los demás también lo son nadie se da por aludido. Un lelo es un tipo paralepipido de dimensiones paralelas. Que la viejecita haya parado la caida la convierte en santa ipso facto. Nadie sabe si su vida tuvo sentido, si salió en you tuve, pero lo que si está claro es que murió por una causa justa. La joven tiene ahora un motivo profundo para deprimirse, como cuando lloraba sin motivo y su madre le pegaba mientras le decía Ahora ya tienes un motivo para llorar. Nuestras madres eran muy expeditivas, ahora si abofeteas a tu hijo, aunque solo sea para darle motivos, te denuncia y te ponen una cadena en la muñeca y tienes que estar a 500 metros de distancia. Tienes que mandarle un correo electrónico para que baje a comer mientras tu cojes la moto y te vas con las amigas a tomar un café cerca de una guardería para disimular que aunque el paro ataca los centros comerciales estan siempre llenos y los carritos de la compra los hacen ahora en cuatro dimensiones para que te quepa hasta el niño y no te distraiga y te olvides del colacao.
Todo está calculado. La joven tirandose, la vieja caminando hacía su tumba. El carrito de la compra. Un paralitica más, una pensión menos. Propongo que haya un edificio sólo para que la gente se suicide con garantias. Con vistas al cementerio para que el trayecto a la eternidad no se haga largo. Propongo que las abuelitas lleven paraguas de acero para que no se les caigan encima, tiestos, neveras, escupitajos, esquinas con aluminosis, balcones de la época de paco, heráldicas, planchas y bombonas de butano. La crisis que la pague el capital escuchaba la vieja en sus mejores tiempos y seguimos con lo mismo. Yo estoy entrando en la edad en que uno entra con ilusión en la edad de Don. Y no es que me importe, no me duele nada por ahora. La diálisis bien gracias, el cole deja paso al colesterol, la menopausia es gratis, la vejiga aguanta, y no he perdido un riñon por trabajo. Soy feliz ninguna viejita se me ha caido encima y es un domingo con cara de viernes. Llueve agua bendita y los gorriones se contonean vacilones. Es un día hermoso como los dias hermosos esos que caen lentamente, saboreando cada instante que se fue. Disfrutando de cada instante que vendrá. La vida te da lo que pides, esa es su magia. Porque dios no se iba a putear a si mismo. Espero que lo comprendais.
Mis condones a la familia