Moriremos con un saco lleno a rebosar de deseos insatisfechos. Comer, beber, follar.
Comemos, bebemos y follamos, pero ni todo lo que queremos, ni cuándo queremos, ni con quién queremos. A veces sí, pero casi siempre no.
Hemos de reprimirnos. Por salud, por incapacidad, por ética, por respeto, por Dios o por la Virgen. Reprimidos.
A veces es razonable. A veces es por si acaso. A veces por educación. A veces por cobardes.
Encuentro sólo dos maneras de no ir contra nuestros deseos: satisfacerlos y no tenerlos.
Satisfecho el deseo de comer un bombón, queda el deseo de comer otro. Si no me gustan los bombones jamás iré contra el deseo inexistente de comer uno y después otro.
Pero todos tenemos algún deseo. Muchos deseos. Ilegales, inmorales, insalubres.
Este hilo va de eso. ¿Qué hacer con nuestros deseos?
Ne Quid Nimis
Cuidarlos.
Los deseos son para mí el motor de la ilusión, si los anulamos todos, se para.
Y vivir sin ilusión es triste.
Así que ir cumpliéndolos en la medida que sea posible y convencernos muy bien convencidos de que los más inalcanzables cualquier día se cumplirán.
primero un apunte al titulo del hilo
no me preocupa que nadie folle conmigo cuando este muerto
la verdad es que tampoco me importa que lo hagan
lo que de verdad me importa
es que nadie folle conmigo cuando estoy vivo
afortunadamente, de momento, no es el caso
en cuanto a tu pregunta...
procurar satisfacerlos si no hacemos daño a nadie
si al satisfacerlos nos hacemos daño a nosotros mismos...es nuestra elección
ya sabes...vivir o durar
Para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos.
Yo más humilde soy y sólo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo, me transporte mecido hasta el siguiente.
Somos deseo, el deseo de vivir, de amar, de disfrutar..
Si se acaba el deseo, nos acabamos nosotros mismos.
Luego hay que cuidarlos y procurar cumplirlos, mientras haya un deseo que cumplir, seguiremos en marcha.
Los deseos por sí mismos, no son malos.
Lo que es contrario, es lo que envuelve a ese deseo, puede que las consecuencias de satisfacerlo, en ese caso, procuremos llegar lo más cerca posible de su cumplimiento, si acaso rozarlo un poquito, o vivirlo aunque sea en nuestra fantasía.
Creo que, salvo Groucho, habláis más de sueños que de deseos. Los sueños son voluntarios en la medida en que los pensamientos lo sean (uno no sabe si es dueño de lo que piensa o acaso exclavo).
Hablo de los deseos que surgen de los estímulos. Esos que se presentan sin más. La tarta del escaparate. La mujer del amigo que hoy vino especielmente guapa. Tirar el despertador por la ventana.
No es preocupante, claro, que nadie folle con uno cuándo ya se es cadáver. Hablo de la preocupación de llegar a muerto con demasiados deseos insatisfechos.
Lo saludable de cumplir deseos, decimos, ha de ser compatible con lo dañino de cumplirlos. La salud de la que hablo, aclaro, es la de vivir, no la de ponerse enfermos.
Nos preocupa el colesterol y los kilos demás. Nos preocupa el qué dirán. Nos preocupa que nuestro deseo acabe con una amistad.
No somos animales, me dirán.
No somos animales, pero (supongo que por eso) somos exclavos de nuestro cuerpo, de nuestra ética, de la sociedad.
Atiendo, claro (no somos animales) a unas normas básicas de comportamiento. No violar (en el sentido sexual y cualquier otro: robar, matar, ...).
Hay muchos cuerpos, muchas éticas, muchas sociedades y cada uno exclaviza de una manera, en algún sentido. De muchas maneras, en muchos sentidos.
Pienso en elegir de cada manera la que menos nos reprima, la que menos reprima al resto.
Es evidente que no podemos elegir el cuerpo, pero es posible que que existan maneras de hacer algo con él, que nos permita satisfacer más deseos.
Sobre la ética, la duda de si uno es (y cómo) dueño de su pensamiento (no confundir con el deseo). Creo que para avanzar en esto se ha de estar atento a cuánto sea posible. Pensamos, por lo que sea, pensamos, y el ejercicio me parece bueno.
Podemos cambiar de sociedad. Irnos a lugares remotos, o a un pequeño pueblo, o a Nueva York. Cambiarán algunas cosas, o muchas, o todas (¿?), pero habrá normas. Normas escritas y no escritas. De buen gusto, tradición ... costumbres. Supongo que no existe la sociedad ideal (para nadie).
Entonces, cambiar la sociedad. Eso choca con cuerpos y éticas.
Entonces, adaptarse, buscar el espacio; crearlo, si es posible.
...
Estooooo... fumar es lo que tiene, que van surgiendo las palabras (¿Véis cómo uno no es dueño?).
Aquí lo dejo.
Mi deseo ahora es que tengáis una buena noche.
Ne Quid Nimis
Bien elegida y se agradece.
Cuánto de mala salud nos evita, cuánto de buena nos quita, dejar pasar las tentaciones?
Ne Quid Nimis
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