Los últimos días del mes de enero reservan un pequeño sobresalto a los españoles, principalmente los pensionistas. Después de que el Gobierno anunciara una subida del 1% en las pensiones, verán de pronto que sus nóminas en vez de mejorar han bajado. Y no son los únicos. El resto de españoles también empezamos el año perdiendo poder adquisitivo.

Aviso a jubilados. Si usted es pensionista y ha recibido una carta del Ministerio de Trabajo e Inmigración comunicándole la cuantía de su pensión para este año y ha visto que se ha reducido respecto al año pasado, no se extrañe. La supresión de la deducción de los 400 euros en 2010; la revalorización mínima de las pensiones (un 1% en la inmensa mayoría) y algo más en algunas pensiones mínimas han sido suficiente para que suban de tramo en las retenciones del IRPF. Consecuencia: en vez de llevarse una alegría, verá que Hacienda se queda con más y usted pierde dinero.


Un caso muy repetido es el de los pensionistas a los que en 2009 se les retenía un 9,78%. Este año, en cambio, se les retendrá el 12% en la mayoría de los casos para una pensión media mensual de 1.296 euros. En cifras contantes y sonantes: si antes el Estado se quedaba con 125 euros de esa pensión, ahora le retendra 155.

Y las quejas no han tardado en llegar, por lo menos en algunos foros y en forma de cartas al director de LA RAZÓN. “En la práctica no ha sido real esta supuesta subida, que tan sólo se ha notado en las pensiones mínimas (en las que no se aplica el IRPF), pero no en el resto, en la que esa subida, que coincide con la liquidación de los 400 euros que el Gobierno prometió, supone cobrar un líquido menor”, comenta Manuel Doblado, componente de la Junta Directiva de la Confederación Estatal de Prejubilados y Pensionistas.

Doblado asegura que la subida aprobada ya de por sí es decepcionante y predictiva, puesto que ese uno por ciento supone la mitad de la del año pasado, “Las cuentas de la Seguridad Social podrían haber permitido perfectamente una subida del 2 por ciento. Efectivamente, el IRPF previsto no ha superado ese porcentaje, pero creo que el Gobierno no tiene excusa para haberlo bajado el 50%”, lamenta.

Pese a las revalorizaciones y "actualizaciones" de los últimos años, los pensionistas se sienten uno de los sectores más olvidados por los distintos gobiernos que han salido de las urnas. “El planteamiento de que los jubilados no pertenecemos a la población activa pasó a la historia. Los jubilados del siglo XXI peleamos para defender nuestros derechos y obtener lo que realmente merecemos”, indica Margarita García, secretaria general de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España, que informa que a lo largo del mes han recibido un gran número de preguntas y comentarios de muchos asociados que no entienden cómo el Ejecutivo de Zapatero puede ofrecerles una pensión mínima tan baja para sobrevivir en un mercado donde los precios cada vez son más elevados.

“Nuestra misión es explicarle lo que realmente está pasando en nuestro país. Muchos de ellos aún no entienden cómo con unas cuantías tan bajas tengan que enfrentarse a unos precios tan altos, ya no sólo en la cesta de la compra, sino también en las facturas del gas, la luz, el agua”, denuncia García, que afirma que la fragilidad del colectivo pensionista se debe a la gran diferencia entre gastos e ingresos mensuales.

Ellos también hablan
Rosario García, madrileña de 77 años de edad, cobra al mes alrededor de 1.200 euros “Antes mi paga era de 1.194 y ahora, de 1.178. Me hace gracia decir “mi paga”, porque parece que nos hacen el favor como nosotros se lo hacíamos a nuestros hijos. Mi marido, que murió hace tres años, trabajó desde durante más de 35 años. Ahora yo estoy cobrando el 45% de su sueldo, que en comparación con otros jubilados, es bueno, pero te replanteas si realmente vale la pena cotizar durante toda la vida para esto”, comenta García, que garantiza que los gastos más importantes del mes son los de la factura del gas y la electricidad.

Los prejubilados también se han sentido engañados por la "supuesta" subida de las pensiones. José Martín, de 62 años de edad, se percató al mirar su cuenta corriente de que sus ingresos habían subido un total de 11 euros: “Pero, claro, me quitan alrededor de 91 euros todos los meses, que se los lleva Hacienda. ¿Dónde está la subida?”, declara irónicamente Martín, que conforme añade que si hay que pagarlo, se paga: “Lo que no entiendo es que cobremos tan poco con las mismas condiciones de los que están en activo. Yo a mi edad, todavía sigo pagando la hipoteca”, concluye.

Por último, una madrileña nata del barrio de lavapiés, Francisca Hijosa Orijón, de 82 años, no ha querido ir al banco para ver cuánto le han ingresado este mes: “Cobro 546 euros y sé perfectamente que este mes bajaba la pensión. Por eso me he ahorrado el paseo hasta la oficina, porque para escuchar siempre la misma explicación...”, afirma Hijosa, que sobrevive gracias a la paga que también recibe su pareja.

LA RAZÓN
ensa: