Son tres en uno como el desengrasante.

Sus desmánes e injusticias abligan a la hipocresia y ésta al encubrimiento en el reino teórico del amor en Cristo, la caridad y la fraternidad.

Su ego alimenta el abandono, la crueldad y el trato vejatorio hacia las personas.

Todo ello conviene a sus expectativas mercantilistas y patrimoniales que nada tienen que ver con el reino del espiritu....