Pintura y película
Cita Iniciado por Rolando Ísita
Retrato de joven con turbante o con arete de perla que casi se olvida
07-marzo-2006

Reconozco que hay cierto cine mal llamado de arte que no es mi entretenimiento favorito. No obstante, hay cine cuya luminosidad es capaz de provocarme desconcertantes emociones, y puede deambular lo mismo en el cine de arte que en el comercial, lo mismo en blanco y negro que en color.
Por su parte, la pintura goza de similar prestigio conmigo. Hay obras cuyos críticos o conocedores enuncian como lo mejor, lo más esquisito. A veces coincido con ellos, la mayor de las veces no.

Cuando tuve la fortuna de visitar museos como El Prado, El Louvre, me he detenido lo mismo en miniaturas despreciadas, que ante las obras de “en boca de todos”. Me cautivan las que atrapan luz, las que me dejan asomarme prometiendo no importunar la intimidad de los pintados.

He leído novelas de esas que “no debes dejar de leer” y he abandonado el esfuerzo no más allá de la tercera página. En cambio he devorado mis descubrimientos con inicios de lo más absurdo; por que el título me sedujo, porque la edición me provoca sensualidad, porque no la ha recomendado ningún frustrado y arrogante crítico; así me topé con Opiniones de un payaso cuyo autor, Böll, ganó después el Nobel, así también me embelezó El Perfume de Suskind

La experiencia más interesante a la que me ha sometido eso que llaman arte, reunió una miscelánea de incitadores de mis emociones, una película sobre una pintura, sobre un pintor esposo con familia numerosa “decente” y su modelo, un banquete de luz en el filme como en la pintura, basado en un cuadro que inspiró una novela acerca de un artista que hace ciencia de su pintura, por la laca, por las cáscaras de uva, por la goma arábiga para obtener color verdi-gris; un artista holandés, Johannes Vermeer, quien nunca le preguntó a su modelo ¿de qué color son las nubes? Y ella jamás le respondió, primero tímida, blancas, y después con más seguridad le dijo amarillo, azul, gris… ¡son muchos colores los que tienen las nubes!

Y nada de esto sucedió porque Tracey Chavalier, un joven de 19 años que tenía colgado en la pared un cartel de la pintura de “Una joven con arete de Perla” le inspiró para en tres días terminar una novela en la que sucedió todo eso, publicada en 1999, sobre un cuadro pintado en Holanda entre 1660 y 1665.

La película es de Peter Webber, filmada en 2003, nominada al Globo de Oro por la mejor actriz Scarlet Johansson, nominada a tres Oscares por la mejor dirección de arte, por la mejor fotografía, por el mejor vestuario.

El cuadro “Girl with a pearl earring” o también “Girl with a Turban”, fue pintado en el siglo XVII por Johannes Vermeer, o Jan Vermeer o Jahannes van der Meer, en Delft, Holanda, el cual pasó ignorado, deteriorándose hasta ser redescubierto y penosamente restaurado en 1994, cinco años antes de transformarse en novela. ¿Quién era la modelo? Se acostumbraba pintar a la gente acaudalada, alguien debía financiar la vida de los artistas, criterio que la modelo no parece cumplir.

¿Por qué usa un arete de perla? ¿Sería real o una licencia del pintor? ¿Cuál era el propósito del turbante? ¿Por qué estará colocado de esa manera? Tal vez era la hija menor de Veermer, María, pero no concuerda su edad con la fecha de la pintura, pero tampoco encajaría el moralismo reinante con la sensualidad plasmada en la pintura, si fuera su hija. La joven parece mirar inocentemente al artista sobre su hombro, y el arete de perla refleja una bellísima iluminación del cuarto. El arete hubiera quedado oculto bajo el cabello de la joven, de ahí tal vez el hecho del turbante. La pintura puede admirarse en el Royal Cabinet of Paintings Mauritshuis, The Hauge, es un óleo de 44.5 x 39 cm

La película no la descubrí, tampoco me la recomendaron y si la hubiera visto en el anaquel hubiera pasado de largo, la compré porque mi adolescente hija se empeñó en adquirirla, pero la olvidó y no la vio. Se perdió la señal de cablevisión, puse la película la miré y escribí todo esto. Qué extraños laberintos toman el arte y mis emociones, yo no sé si me hubiera obsesionado como Veermer de su modelo, pero de Scarlet Johansson tal vez sí, pero sin la fotografía e iluminación del filme, seguramente no.

Gracias por el espacio...
Acabo de ver la película y me pareció verdaderamente asombrosa, coincido plenamente con Rolando, muy recomendable en verdad.